viernes, 15 de enero de 2010

"Te voy a echar de menos quédate..."
Y en el vagón de Atocha camino a Francia te quedaste finalmente conmigo, despues de suplicarte lo impensable, te quedaste con mis ojos, con mis piernas, con mi boca, con mi mente...Pero lo que queria es que te fueras (tu conmigo) , que nos fueramos y nos fuimos.
Compré el billete y nos marchamos a Francia, a París, a ese París que por cierto nunca había visitado, a ese París de los enamorados (como nosotros) , de los excitados por la vida, de los bohemios, de los insomnes...


Y al llegar te dije ¡Sisisisi, quedémonos aquí!, me compre una boina, comimos croissants, y te dije "te amo" en francés...


Y es que últimamente todo pasa en francés...


Y en los versos de esta noche
la realidad muere
y la fantasía reaparece.

Y en los besos de esta noche
mi conciencia se desvanece
y tu deseo crece.

Y en las sabanas de esta noche
mi colchón relincha
y tu corazón se acelera.

Y en los sueños de esta noche creo (quiero) verte...











Hace que me olvide de ella…(solo por un instante)








martes, 5 de enero de 2010

"Lo malo es que la guerra no acabo de terminar,me contaron que tu no parabas de llorar...y tuve que poner las tripas sobre el corazón...después de la tormenta nunca viene la calma... y tus palabras ya no valen nada... como,cuando y donde ya no valen nada... tus palabras ya no me dicen nada... abril..."








..y Madrid te vio mejor... tu y yo en taxi bajo el agua...

domingo, 3 de enero de 2010



Ana vio a ese monstruo que la atormentaba, a esa pesadilla incansable, a esa risa malévola, en ese sueño incierto, que solo pudo arrancarse la conciencia a tiras. Las tiras fueron olvidadas, escondidas, enterradas en lo mas profundo de su nulidad como pensante. Despues de enterradas solo la quedaba su cuerpo (vil cárcel del espíritu olvidado), aquel del cual no es dueña, solo es dueño el deseo, el deseo de no saber(vivir) ...












La libertad es poder elegir...




sábado, 2 de enero de 2010


Marga salió con su novio de aquel bar, le había regalado un streptease por su cumpleaños. Y caminando le preguntó, ¿Juan, de verdad me quieres?. La contestó que no, que no la quería, que la adoraba.
Y en un beso escondido desaparecieron por las calles de la Alameda...












Que fuerte eres para lo insignificante y que débil para lo importante ...