De vuelta a casa de madrugada, lluvia a las espaldas y un corsé en la garganta. Ana jadeaba hasta llegar al portal. Un poco borracha(a penas veía tres palmos más allá),intentaba atinar a meter la llave en la puerta de su casa, Rodrigo la esperaba en la cama, sin hacer un ruido, sin moverse, sin mirarla, sin decirla nada. Ella fue al baño directa, vomitó, y siguió llorando un buen rato en el baño con la puerta cerrada para que Rodrigo no la escuchara, pero no fue así, mientras se desnudaba, y se metía en la cama, Rodrigo la reprochó que otra vez olía a vodka, que ¿porque lo hacía? ¿porqué no paraba? ¿porqué? pero no obtenía respuesta de Ana...
Ella le pidió que la dejara en paz, que no el no lo entendía, que lo necesitaba para dejar de pensar y olvidarlo todo...
Se apartó de la espalda de Rodrigo y se levantó, fue a la otra cama que había en la casa, la de su hija Mara, de apenas 7 años. Ana al entrar tropezó con todo lo que había por medio, Mara se despertó pensando que era la hora de ir al cole, pero no era la hora de oír llorar a mamá, esa hora que desde hace unos meses era muy habitual.
El padre de Mara había muerto, no pidió ayuda, tampoco la quería. Ana sabia que Miguel era el amor de su vida pero él eligió mal, y ellas tuvieron que salir de la vida de Miguel para poder vivir...
Lo peor de todo es que lo mismo que mató a Miguel, está matando a Ana...
Y todos estos nombres llevan tu sello...(Vida)
lunes, 15 de febrero de 2010
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